El «Milagro» de Chancay ¿Perú es potencia exportadora o la nueva despensa de China?

Perú ha cerrado un 2025 de fantasía estadística, rompiendo su propio techo de cristal con exportaciones que alcanzaron los $90,082 millones. La cifra no solo es un récord, sino que ha servido para que el país saque pecho al superar a vecinos de peso como Colombia y Argentina, consolidándose como el cuarto exportador de América Latina.

Sin embargo, detrás de los fuegos artificiales de las cifras, la estructura del éxito revela una dependencia que invita a la sospecha: el crecimiento no se debe a una revolución industrial propia, sino a la voracidad de China y a la inercia de extraer lo que hay bajo el suelo.


La anatomía del cuarto puesto con Piedras, metales y poco más

El ascenso en el ranking regional es innegable, pero la composición de la canasta exportadora sigue siendo la misma de hace décadas:

  • El peso de la minería: Más de la mitad de esos $90 mil millones provienen del cobre y el oro. Seguimos siendo un país primario-exportador que celebra el precio de los commodities como si fueran mérito de gestión.
  • El factor Argentina/Colombia: Superar a Argentina en 2025 tiene truco; con una economía argentina en constante reestructuración y una Colombia lidiando con su transición energética, el mérito peruano radica más en la estabilidad de su piloto automático que en un cambio de modelo.

Chancay es el megapuerto con «sello de agua» chino

La gran variable de esta ecuación ha sido la entrada en operación del Megapuerto de Chancay. Financiado y controlado por capitales chinos, este puerto ha dejado de ser una promesa para convertirse en el cordón umbilical definitivo con Asia.

China no solo es nuestro principal socio comercial; ahora también es el dueño del «peaje» por donde sale nuestra riqueza. La consolidación de Perú como hub regional parece ser, en realidad, el éxito de la logística china para asegurar el flujo de materias primas hacia su industria sin pasar por intermediarios.

Las proyecciones del 2026: ¿Diversificación real o espejismo?

Para este año, las proyecciones se mantienen optimistas, apuntando a una diversificación en sectores como arándanos, cacao y productos pesqueros. Si bien la agroexportación es el sector que más «rostro humano» y empleo genera, sigue siendo una fracción comparada con la inversión minera récord que se espera para 2026. La apuesta del gobierno es clara y es seguir cavando y seguir enviando, ahora más rápido gracias a Chancay.


Perú ha demostrado ser el alumno más aplicado en el modelo extractivista, logrando números que son la envidia de la región. El reto para 2026 será demostrar si ese cuarto puesto beneficia al ciudadano de a pie o si solo estamos viendo cómo la riqueza pasa de las minas andinas a los barcos chinos sin dejar valor agregado en el camino.


¿Crees que el Megapuerto de Chancay es el inicio de la soberanía logística peruana o simplemente nos convierte en una zona de tránsito exclusiva para China?

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Orgulloso padre, arquitecto, diseñador y fotógrafo con una pasión por la tecnología y los deportes. En mis tiempos libres, disfruto cazando zombies mientras busco La Chispa Suprema.

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