El guion de la política peruana ha sumado un nuevo capítulo de surrealismo puro. Este martes 17 de febrero, el Congreso ha decidido que la aventura presidencial de José Jerí llegó a su fin. Con una contundente votación de 75 votos a favor, el legislador que llegó al poder tras la caída de Castillo y Boluarte ha sido eyectado del cargo. No lo sacó una crisis económica ni un levantamiento popular, sino el peso de sus propias grabaciones de seguridad.
Jerí, quien intentó vender una imagen de conservador de «mano dura», terminó sucumbiendo ante el ridículo y la sospecha. Su defensa ante las imágenes filtradas, donde aparece reuniéndose con empresarios chinos con el rostro cubierto por una capucha, luego fue a pedir disculpas, pero el gesto solo alimentó la sed de censura de un Congreso que no perdona errores de principiante en la clandestinidad.
Citas nocturnas y una gestión bajo sospecha
La caída de Jerí no se explica solo por su extraña afición a las capuchas en reuniones oficiales. El fondo del asunto apunta a una conducta ética bastante cuestionable para quien ocupa la máxima magistratura del país. La oposición lo acorraló por mantener reuniones fuera de agenda con mujeres jóvenes a altas horas de la noche en el despacho presidencial, quienes poco después terminaban contratadas en su oficina sin tener las calificaciones necesarias.
A esto se le suma el fantasma de una denuncia pasada por agresión sexual que, aunque desestimada, debilitó su credibilidad desde el día uno. Jerí nunca fue elegido por el pueblo; fue el producto de una carambola política tras la vacancia de Dina Boluarte en octubre de 2025. Al final, su actuación de «mano dura» contra la delincuencia se quedó en el mero discurso, mientras los índices de extorsión y sicariato seguían golpeando a transportistas y empresarios sin una respuesta real.
El milagro económico en medio del incendio
Lo más fascinante de esta crisis es la resiliencia de la economía peruana, que parece operar en una dimensión paralela a la de su clase política. Mientras el país se prepara para recibir a su noveno presidente en una década, los indicadores macroeconómicos siguen siendo la envidia de la región. Con una inflación controlada en el 1,7 % y un crecimiento que supera a sus pares latinos, los mercados han aprendido a ignorar el ruido escandaloso. La confianza empresarial parece haber desarrollado una inmunidad natural al caos del Palacio de Gobierno.
La tómbola presidencial no se detiene
El presidente del Legislativo, Fernando Rospigliosi, ya activó el cronómetro para la sucesión. El plazo para presentar candidatos a la presidencia interina vence hoy mismo a las 6:00 p.m., y la elección se realizará este miércoles 18 de febrero a las 06:00 p.m.
El que gane heredará un «fierro caliente» que apenas durará unas semanas, pues el destino real del país se decidirá el 12 de abril. En esa fecha, todos los peruanos deberán elegir entre un ejército de 36 candidatos presidenciales inscritos, un número que refleja perfectamente la fragmentación y el canibalismo político de una nación que no logra encontrar un liderazgo que dure un mandato completo.
Perú sigue siendo ese extraño laboratorio social donde la economía florece mientras la institucionalidad se desintegra.
Creo en Dios sobre todas las cosas.
Orgulloso padre, arquitecto, diseñador y fotógrafo con una pasión por la tecnología y los deportes. En mis tiempos libres, disfruto cazando zombies mientras busco La Chispa Suprema.
