Artemis II y el capricho del helio que lo regresó al garaje

La Luna tendrá que esperar un poco más. Tras lo que parecía un ensayo general impecable el pasado 19 de febrero, la misión Artemis II ha sufrido un revés técnico que devuelve al gigante SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) a la casilla de salida. Un fallo en el flujo de helio detectado apenas 48 horas después de la prueba ha obligado a la NASA a cancelar cualquier intento de despegue para marzo, priorizando la seguridad de la tripulación sobre la prisa del calendario.

Es un recordatorio brutal de que en la exploración espacial el éxito no se mide en intenciones, sino en la perfección de los sistemas invisibles.

El helio, el protagonista inesperado de la madrugada

Durante las operaciones posteriores al ensayo del 21 de febrero, los sensores detectaron una interrupción en el flujo de helio hacia la etapa superior del cohete. Aunque este gas no es el combustible que impulsa la nave, su rol es vital para que todo lo demás funcione. El helio se encarga de presurizar los tanques de hidrógeno y oxígeno líquido, además de asegurar que el motor de la etapa superior mantenga las condiciones ambientales necesarias. Sin la presión correcta del helio, los propulsores simplemente no pueden alimentar al motor de forma eficiente y segura.

Retorno al VAB y adiós a la ventana de marzo

La decisión ha sido drástica pero lógica. A partir del 25 de febrero, siempre que el clima lo permita, el conjunto formado por el cohete y la nave Orion será trasladado de vuelta al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) en el Centro Espacial Kennedy.

  • El objetivo del traslado es realizar una autopsia técnica profunda para encontrar la raíz del problema y repararlo en un entorno controlado.
  • La consecuencia inmediata es la pérdida definitiva de la ventana de lanzamiento de marzo, un golpe anímico para quienes esperaban ver a humanos orbitando la Luna este trimestre.

Este tipo de «rollbacks» son operaciones logísticas masivas que desgastan tanto al equipo como a la estructura del vehículo, pero realizar reparaciones complejas de flujo de gases en la plataforma de lanzamiento es un riesgo que la NASA no está dispuesta a correr.

La misión Artemis II es el paso crítico para el regreso humano a la superficie lunar. Este retraso asegura que cuando los astronautas finalmente suban a la Orion, lo hagan con la certeza de que cada molécula de helio estará donde debe estar.

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