El cine peruano nos entrega una nueva propuesta visual filmada íntegramente en la Ciudad Blanca. El largometraje nos sumerge en la vida de Paloma una niña que sobrevive vendiendo dulces en medio de unas calles marcadas por profundos contrastes sociales.
La historia promete atrapar al espectador desde una mirada íntima combinando la crudeza de la supervivencia urbana con la inquebrantable esperanza infantil.
Una ilusión en el escaparate
La trama arranca con un malentendido tan tierno como desgarrador. Al detenerse frente a la deslumbrante vitrina de una boutique Paloma lee una etiqueta y cree descubrir el secreto que cambiará su destino el precio de un vestido es en su mente el valor exacto para comprarse una mamá.
Aferrada a esa idea la pequeña emprende una búsqueda contrarreloj para juntar las monedas necesarias. Este viaje emocional la pondrá frente a frente con un entorno implacable que amenazará su inocencia pero que al mismo tiempo le enseñará lecciones vitales sobre el afecto la ausencia y hasta la traición.
La narrativa propone un choque frontal entre un mundo aspiracional aparentemente inalcanzable y la dura realidad de la calle dejando una reflexión clara el amor incondicional y la familia no tienen etiqueta de venta.
Proyección y detalles técnicos de la obra
El equipo realizador ha diseñado la película para conmover y generar debate sobre las infancias vulnerables. Aquí detallamos los aspectos más importantes del proyecto cinematográfico
- La cinta ofrece una duración aproximada de 100 minutos de pura intensidad emocional
- El contenido está pensado y dirigido para un público a partir de los 13 años
- La obra proyecta un recorrido ambicioso que incluye salas comerciales festivales internacionales de cine y un posible aterrizaje en plataformas digitales de streaming
- La propuesta visual Retrata a Arequipa desde una fotografía sensible que resalta la belleza arquitectónica frente a la dureza de la desigualdad social
Creo en Dios sobre todas las cosas.
Orgulloso padre, arquitecto, diseñador y fotógrafo con una pasión por la tecnología y los deportes. En mis tiempos libres, disfruto cazando zombies mientras busco La Chispa Suprema.
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
- Paolo Quintana Velarde
