- Los especialistas advierten que la costa peruana enfrentará un verano anómalo comparable al de 1998, con picos de calor inéditos en el Callao, La Molina y Carabayllo.
- Se prevén caudales críticos desde Ica hasta Tumbes y una marcada deficiencia de precipitaciones en la sierra sur.
Lastimosamente, no hay marcha atrás. La atmósfera se encuentra firmemente retroalimentada por el calentamiento del mar, el cual continúa elevando su temperatura en respuesta a los vientos débiles que este mismo fenómeno favorece —un ciclo conocido como retroalimentación positiva—. El severo escenario climático que actualmente atraviesa Ecuador es solo la antesala de lo que vivirá la costa peruana.
De acuerdo con los modelos proyectados por la consultora meteorológica Ambiand, los escenarios para el primer trimestre del año exigen máxima preparación logística y ciudadana. Si hubiera que buscar un paralelo histórico, los expertos señalan que el próximo periodo se asemejará al devastador verano de 1998, pero con un agravante: lloverá durante más semanas en la zona norte del país.
El mapa de las precipitaciones: De Tumbes a la sierra sur
Los pronósticos para el periodo de enero a marzo perfilan un país dividido por los extremos climáticos:
- Norte en alerta roja: Se proyectan lluvias torrenciales en Tumbes, Piura y Lambayeque, con valores individuales que podrían superar los 100 mm (litros por metro cuadrado). En este escenario, se alcanzarían caudales críticos.
- Riesgo de récords: Existe la probabilidad de que las precipitaciones superen la marca máxima histórica de la costa peruana (258,5 milímetros), registrada en Las Lomas (Piura) el 3 de marzo de 2017 durante El Niño Costero.
- Lima y el Callao: Se prevén lluvias de verano con eventos puntuales de intensidad superior a la habitual, además de un alto riesgo de activación de quebradas y huaicos en toda la costa, con mayor probabilidad desde Ica hacia el norte.
- Déficit andino y amazónico: En contraste, la sierra sur sufrirá una deficiencia de lluvias muy marcada, mientras que la selva sur y central registrarán niveles por debajo de su promedio histórico.
La capital ante el verano más caluroso de sus registros
En cuanto al impacto térmico, el país debe prepararse para una ola de calor sin precedentes. Se esperan nuevos récords absolutos de temperaturas máximas en la franja costera.
Durante febrero, el Callao (zona del aeropuerto) alcanzaría puntualmente los 34 °C, marcando un hito histórico para dicha estación. Por su parte, las zonas este y norte de Lima Metropolitana registrarán cifras extremas: La Molina proyecta picos de 37 °C, mientras que Carabayllo podría llegar a los 38 °C.
Resiliencia y acción del sector privado
Los especialistas subrayan que, si bien El Niño responde a una variabilidad climática natural sin acción antropogénica directa, el impacto del calentamiento global es innegable como catalizador de estos extremos.
A pesar de que el país cuenta hoy con una economía e infraestructura más robustas, existe un sector de la población altamente vulnerable ante los eventos atípicos que traerá el fenómeno. Ante esta emergencia, consultoras como Ambiand se han sumado a los esfuerzos de prevención, instando al sector privado a canalizar la ayuda humanitaria y logística a través de iniciativas formales como Hombro a Hombro y el Indeci, para garantizar una respuesta rápida durante y después del embate climático.
Creo en Dios sobre todas las cosas.
Orgulloso padre, arquitecto, diseñador y fotógrafo con una pasión por la tecnología y los deportes. En mis tiempos libres, disfruto cazando zombies mientras busco La Chispa Suprema.
- Paolo Quintana Velarde
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